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2023-01-13 10:54:56 By : Ms. Judith Qiao

En Chillán, investigadores de la institución están implementando el primer Banco de Criopreservación Vegetal y Microbiano para conservar la diversidad genética de especies como la Araucaria o el Queule.

El cambio climático y su constante amenaza a la supervivencia de especies ha hecho que la ciencia busque formas de preservarlas. Es precisamente lo que investigadores del Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA) Quilamapu, se encuentran implementando a través de la criopreservación.

En las dependencias del instituto en Chillán, están trabajando en el primer Banco de Criopreservación Vegetal y Microbiano, que entrará en operaciones en enero del 2023. Financiado por la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID), el proyecto impulsará la conservación “de especies vegetales que no tenemos en nuestros inventarios”, informó el curador del banco de germoplasma vegetal de INIA, Gerardo Tapia.

La criopreservación es una estrategia de conservación de plantas que utiliza nitrógeno líquido a -196 grados. “Esto es particularmente útil para especies cuyas semillas son de difícil conservación en los bancos de germoplasma en su forma tradicional, o de especies de propagación vegetativa como el ajo, la chalota y la papa, al igual que la mayoría de las especies frutales”, explicó el investigador.

En la naturaleza existen dos tipos de semillas, las ortodoxas y las recalcitrantes. En las semillas ortodoxas la humedad puede llegar al 5%, por lo que pueden ser almacenadas en cámaras frías a largo plazo. Mientras que cuando se trata de semillas recalcitrantes, la humedad debe mantenerse entre el 15 y 50% para que se mantengan viables.

Tal es el caso de especies nativas emblemáticas del país como la Araucaria y el Queule, que debido a la alta humedad que deben mantener, no pueden ser conservadas a largo plazo sin arriesgar su viabilidad. “Esto es particularmente importante en especies que se encuentran amenazadas en su conservación, más aún, considerando los efectos del cambio climático”, señala Tapia.

Actualmente no existe en el mundo un banco que conserve semillas recalcitrantes, solo ortodoxas, por lo que los esfuerzos de INIA Quilamapu se transformarán en el primero en su tipo. “Es importante mencionar que un alto porcentaje de las especies vegetales en el mundo son recalcitrantes y no pueden ser conservadas, por lo que tienen un mayor peligro de desaparecer en un futuro próximo”, subrayó el investigador.